Con un mes de toma de colegios, la protesta estudiantil se torna cada vez más relevante para la agenda política. Hasta la mismísima titular del Ejecutivo, Cristina Fernández de Kirchner, salió a tomar partido por el reclamo apoyando a los estudiantes en su cruzada, capitalizando el descontento general. “El pedido de los estudiantes más positivo que lo que hacen algunos miembros de la oposición. No me parece demasiado lo que piden (los estudiantes porteños). Por lo que escuché piden un plan de obras. No me parece demasiado". Un mazazo más, al jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
¿Es una estrategia política? Las arenas movedizas que hoy invaden a ex presidente de Boca le dan la oportunidad a la presidente, en una clara intencionalidad política, de derrumbar a un PRO que lo hace por sí mismo, y de esta manera, poder capturar votos de los jóvenes estudiantiles para su objetivo en 2011.
A pesar de esto, la presidente de la Nación no debería exponerse a estos juegos dialécticos teniendo en cuenta la posición que hoy ocupa y sabiendo que, mientras ella criticaba la conducción de Macri, hay tres facultades de la UBA que estaban siendo tomadas por los mismos reclamos achacados al hoy principal chivo expiatorio.
Sin embargo, es inevitable soslayar que así como se crítica a la gestión macrista en la Ciudad, que el árbol no deje tapar el bosque. En el interior del país hay escuelas que son realmente impresentables, con condiciones mucho peores que en Capital, pero que no salen a la luz.
El margen de maniobra es fino para Macri. La protesta es demasiado relevante como para dar un paso en falso. Podría ser un costo político muy alto y quedar más expuesto de lo que hoy está.
Más allá de los reclamos, lo que resulta polémico es una supuesta teoría conspirativa que se habría dejado entrever. Algunos jóvenes estudiantiles se jactaron de que si bajaron a ex presidente, Fernando De La Rúa, como no lo harían con el jefe de Gobierno. Uno puede estar a favor o en contra de un mandato, pero provocar la ruptura de un mandato legítimo no conduce a nada. A pesar de todo esto, el jefe de Gobierno continúa firme en su intención de ser presidente, lo cual parece ser cosa juzgada. No muestra señales de agotamiento pero internamente daría la sensación que la situación lo supera
Más allá de esto, parece haber una visión maniqueísta, o se está a favor o en contra, no hay punto intermedio. De todos modos, lo que se reclama es sólo la punta del iceberg, ya que ahora los maestros se sumarán no sólo al pedido de obras edicilias sino también a una movilización por el aumento de salarios.
Una decisión sana, pero que no sucederá, sería que la presidente deje a un lado las críticas a uno de sus opositores e intente resolver la situación conjuntamente con Macri. Se debe entender que la educación pública no sólo está en manos del jefe de Gobierno sino también de la presidente y de los gobernadores de todas las provincias, quienes deben brindar soluciones inmediatamente, antes de que la protesta se nacionalice.
Sin embargo, a los Kirchner los preocupa su aliado-enemigo y líder de la CGT, Hugo Moyano. Por un lado, se presentará un proyecto de ley para asegurar la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, que trae bajo la alfombra un mensaje setentista. "Es fundamental la distribución del ingreso. Les pido a los empresarios que no hablen con desprecio de los trabajadores y a los trabajadores, que no lo hagan con los empresarios nacionales. La Argentina debe volver a 1974, cuando la distribución era de 50 y 50. Los trabajadores deben poder ver el balance de las empresas", declaró el secretario general de la UNASUL, Néstor Kirchner. La propuesta del diputado Héctor Recalde será presentada el martes, luego de ser analizada por la CGT.
El porcentaje a distribuir de la ganancia neta entre los trabajadores será del 10% de las utilidades de la empresa a la que pertenecen, divida un 80% que se repartirá entre los empleados (sin incluir al personal jerárquico) y el 20% restante se girará a la creación de un fondo solidario que financiará programas de asistencia y blanqueo de trabajadores en negro y desocupados.
Por otro lado, Moyano apuntó a Techint. El titular de la CGT quiere que la empresa se haga cargo de los aportes patronales que evaden las empresas de transporte que contrata, aunque la empresa se niega a pagar hasta que no esté respaldado en documentación. Esta iniciativa es producto de que la gran mayoría de empresas que trasladan mercadería pagan una contribución a los camioneros para que reduzcan la evasión. El problema es que ninguna compañía puede entregar carga sin exhibir un libre deuda extendido por el gremio.
Más allá de esta jugada, Moyano tiene otra carta bajo la manga. El 15 de octubre hará una presentación en River, donde espera reunir a más de 70.000 personas, aunque a diferencia del 12 de noviembre del 2009, Cristina Kirchner, no lo podrá parar. Moyano está dispuesto a revertir su imagen negativa y, quizá, convertirse en una alternativa más para el elector. Lo que no se sabe es si este juego a dos puntas, le funcionará, ya que puede soltarle la mano a Kirchner, uno de sus fieles seguidores.
Si de laderos fieles del ex presidente nos referimos, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, fue insólitamente atacado. Luego de que el gobernador hablará con el esposo de Carolina Piparo, la embarazada baleada, y le dijera tener las “manos atadas” por la Justicia, Kirchner replicó a su fiel aliado y le pidió que le diga “quien le ata las manos para no solucionar la inseguridad en la provincia. Estamos dispuestos a ayudarlo. Pero hay que hablar con nombre y apellido para que no haya malentendidos”. Claro reto a Scioli, teniendo en cuenta, que el por el sector del kirchnerismo no cayeron bien esas declaraciones.
Además, la cuestión mediática sigue dominando la agenda de los Kirchner. El cuarto poder hoy los desvela, que tras aprobada en el Boletín Oficial la nueva ley de medios audiovisuales, la reprogramación de canales dejó en claro beneficio a los contenidos oficialistas, quienes intentarán desplegar un mensaje de bombardeo, como en la sociedad de masas, para lograr más adeptos en su afan por el 2011.
Esa voracidad para ganar en el 2011, le dio un segundo alerta a Kirchner, que tuvo que ser intervenido con una angioplastia como sucedió en febrero por un dolor en el pecho.